|
Comenzaré diciendo que "Una gran mentira es como un gran pez en tierra: podrá girarse y dar violentos coletazos, pero no llegará nunca a hacernos daño. No tenemos más que conservar la calma y acabará por morirse. Además no ofende quien quiere sino quien puede y él no se encuentra en este caso precisamente. Vasta preguntar a nivel popular y sabremos el concepto que tienen de su persona y la mía.
Los crispadores meten más ruido, que la gente tranquila y de buen sentido, con insultos soeces y así se creen más fuertes de lo que en realidad son. De este modo se apaciguan. Solo después de una derrota se descubre que no son tan fuertes.
Un porcentaje elevadísimo de cuanto dice es mentira y no voy a ponerme a rebatirlo, porque es otro el procedimiento y el lugar, solo diré que acierta en las citas de Quevedo, que siempre ha soportado sobre sus espaldas y en esta ocasión ha querido aligerarse del peso y endosárselas al prójimo.
Acierta también en lo de rapsoda. Sin embargo, sabiéndolo, omite que cuantas veces me ha precisado mi pueblo, para actos festivos, culturales o meramente cívicos me ha encontrado de modo desinteresado, fuera cual fuera, el Gobierno Municipal. ¿Puede decir lo mismo? ¿Que ha hecho por su pueblo?
Sea cual sea su reacción a este escrito no obtendrá respuesta alguna por mi parte. Me he dado cuenta que hay determinados personajes que todavía no se han enterado que estamos en democracia y no soportando la critica pasan al insulto soez y grosero.
Recuerde: El que este libre de pecado que lance la primera piedra. ¡Míreselo! Todos tenemos derecho a una vida privada. ¿Puede lanzar muchas piedras?
Mis amigos no precisan resguardarse de mí, de sobra me conocen y por ello he recibido múltiples adhesiones, hacia mi persona, al conocer su escrito. Lamento no poder decir lo mismo cuando hacían referencia a su persona y muchos de ellos en otro tiempo fueron sus compañeros.
Insisto y me despido, antes de escribir "serénese".
Ernesto Pardo
|