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Principiamos por el "jurgol" y al ratico ¡sin saber como! estabamos charrando de pulitica. Y mu serio y cuasi apesadumbrao m'estuvo dijiendo to lo que cascan esos qu'agora no representan a naide. Y añidió que -qu'el qu'habla, cuasi siempre, en nombre de tos, está hiciendo güeno aquello de "guespedes vengan" ¡Miá tu a ver que querrá el nenico ese!.
¡Com'ol que no quié! juimos "tirando de la madeja" y las cosas quearon bastante claras, el grupico de marras, es icir, los cinco de las trastás, tien mala boquica y debian aplicarse el cuento ese que ice"Mas vale callar lo que se cree que se sabe, que decir, por toas partes lo que no se sabe" ¡Porque osinó y'amos allegao d'ond'ibamos!
Dempues de un güen rato l'aclaré que "no t'ol monte es oregano" y qu'el ir trajeao no t'hace un señor, si no va acompañao d'hablar coreitamente y comportarse com'hacen loj-jombres de verdá.
De vuelt'al pueblo, en la Plaza Toros, como si juera l'arqueteto, vimos al Bailaor, vegilando laj-obras y nos combidó a un vasico en Casa Pepin con unos callicos, qu'estaban mu güenos. Y entre trago y trago terminemos la conversación, bastante cabreaos por lo que icen los d'este grupico, que n'hacen ná y salen en los periolicos y la arradio solo pa ¡dar la tabarra! dijiendo ná más que mentiras.¡Podian meterse la lenguecica donde les coja! y no enguarral-lo tó, com'hacen tos los dias.
Pa rematar el Bailaor que llevaba un trago de más dijo:-Tó esto pasa porqu'estan desocupaos y cobran sin trebajar, sino ¡otro gallo contaria!
Y me creo que acertó de pleno, porque no es de recibo, poner el cazo y
dempues largar sapos y culebras contra quien te dió lo que ties. Por eso me pregunto ¿Aonde amos allegar?
Er Machero |