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Con el PSOE se acaba de dar inicio a una nueva: “Aquí no hay quien viva”, una serie que lleva ya unos capítulos que nos deja, a siete meses de elecciones, con la boca abierta. Si examinamos fríamente la situación actual, nos encontramos con el PP y sus tránsfugas, pero los tiene fuera del partido. El PSOE, sin embargo, tiene a sus díscolos aún dentro, y ahí es donde se puede hacer mucho daño. De hecho acabamos de asistir a un espectáculo cómico de “quítate tú para ponerme yo”, digno de Gaby, Fofó y Miliki en “Había una vez un circo”. Cada grupo tiene su miga: los tránsfugas del PP, antes díscolos , me recuerdan a aquella frase Groucho Marx: “Señora éstos son mis principios pero, si no le gustan, tengo otros”. Los díscolos de PSOE (todavía díscolos) me recuerdan a la pelicula “El Hotel de los lios”, un hotel al servicio del caos. En el pasado pleno asistimos a un espectáculo único, y una imagen vale más que mil palabras: el antipopular José Ayelo del PSOE dejaba su acta de concejal (increíble), entregando ésta al partido que lo había incluido en sus listas. Es ésta una acción que le honra. Otros, al contrario, mantienen su acta solo por odio. Fue curioso ver como, después de un discurso que, si no supiéramos quien lo hace, debería se objeto de un nombramiento de Hijo Predilecto, los tránsfugas del PP se levantaron como resortes, aplaudiendo calurosamente el adiós de Ayelo y su entrega del acta. Verdaderamente esta foto de aplausos dice mucho de los personajes en cuestión. Ya se venían rumoreando las reuniones que mantenía este grupo de tránsfugas con los díscolos del PSOE (se supone que al margen también de su secretario general Carlos Beltrán, quien, por cierto, me recuerda al protagonista de “La Vida de Brian.” Y no te olvides, Carlos: “always look on the bright side of life”). También de muchos es conocida esa gran afinidad y extraña amistad entre tránsfugas y José Ayelo, ex lider del grupo de díscolos del PSOE, y de esos famosos almuerzos del señor Pedrosa con el señor Ayelo en una conocida cafetería de Villena. Estos cariñosos encuentros me recuerdan aquella frase de Bogart en “Casablanca”: “presiento que esto va a ser el comienzo de una larga amistad”. Nada bueno puede salir de semejantes tostadas con aceite, ¿las basuras? ¿el agua? Y si no “siempre nos quedará Paris”. Joaquín Marco define con claridad y acierto a este tipo de políticos: okupas de la política. Y no encuentro mejor definición para los personajes en cuestión. ¡Qué gran acierto, Joaquín, OKUPAS, esa es la categoría que le podemos atribuir a estos personajes. En este Ayuntamiento, que parece de película, cada uno tiene su papel. El equipo de gobierno no hace otra cosa intentar cumplir con su programa electoral, aguantando las continuas embestidas de una oposición variopinta. ¿Os acordais de los mezclaícos del Tío Jaime, aquel cartucho de papel en el que por una peseta te echaba quicos, pipas, garbanzos, habas secas…?. Pues así veo yo a la oposición mayoritaria: un mezclaíco. Los Verdes se dedican a intentar paralizar las obras que son de interés general, poniendo denuncia tras denuncia, querella tras querella, y los jueces les archivan una tras otra: la vaquería, Planfosol, plaza de toros, no sé qué de unos gatos, la piscina cubierta causante de desarraigo familiar de una tórtola; en fin, ellos en su línea, ayudando a crear puestos de trabajo y dando facilidades a empresas y empresarios para que inviertan en nuestra ciudad. El PSOE no sabe o no contesta, no sabemos si hay un PSOE si hay dos, si hay un secretario general o es solo secretario, no sabemos nada. Y y en cuanto a los tránsfugas…SOBRAN LAS PALABRAS. José Antonio Sánchez |